martes, 11 de octubre de 2011

La tenebrosidad del bosque de Galandell

Bueno queridos lectores aquí me tienen nuevamente.

En esta oportunidad les traigo un cuento del genero fantástico aunque los géneros dependen del que lo lea.
Sin más presentaciones léanlo y luego opinen que les pareció.
Saludos

Atte Lord_Vampiro

La tenebrosidad del bosque de Galandell

La noche había caído en el bosque de Galandell y una jovencita de diecisiete años caminaba entre los árboles. Completamente sola, con una lámpara de aceite como única fuente de luz. Poco a poco se adentraba en el lugar deseando perderse en la noche. No quería volver a su hogar en mucho tiempo y por eso se metió allí buscando un poco de soledad para desahogarse de sus problemas cotidianos. En cuanto a su aspecto físico su cabello era castaño claro, de largo medio y sin atar. Sus ojos eran avellana y su piel tenía una tonalidad pálida. Vestía un atuendo que denotaba su pertenencia a una clase media alta. Caminó entre los delgados árboles esquivando el follaje hasta llegar a una zona que le pareció lo suficientemente alejada de su ciudad. Se sentó en un tronco caído, algo húmedo, y tras dejar su lámpara a un costado se colocó en posición fetal. Comenzando a llorar desconsoladamente. Sus sollozos eran el único sonido que rompía el silencio de ese tranquilo y oscuro bosque. Tomó algunas hojas secas del suelo y se puso a romperlas con frustración sin calmar sus lágrimas ni un solo segundo. De un momento a otro su lámpara se apagó y de oscuridad se tiñó la escena

Guardó silencio abrazándose a ella misma, para protegerse de los peligros que podían llegar a manifestarse. Sintió una extraña calidez y tras un fogonazo observó una extraña figura parada frente a ella.

-¿Quién anda ahí?…- preguntó, nerviosa.

- Calma, no voy a dañarte, me llamo Cyrianka , hábito este lugar ¿Y Tu?- dijo la mujer aparecida.

La adolescente le respondió – Mí nombre es Aydana- tras un suspiro levanto la mirada y notó los rasgos de su interlocutora. Parecía tener entre veinticinco y treinta años, vestía una túnica de color azul marino con capucha de la cual se desprendían mechones blancos. Y en su contorno la cubría un brillo de otro mundo. Cyrianka se sentó frente a Aydana y le dijo

- ¿Qué es lo que te tiene tan afligida para llorar de esa forma?- sonriéndole y quitándose la capucha revelando unos anaranjados ojos.

- Acabo de cortar con mi novio y siento que nadie va a ser tan perfecto como lo era él.- respondió Aydana secándose sus lagrimas.

- Dime como era y veré sí puedo hacer algo al respecto- dijo Cyrianka sonriendo exageradamente.

Fiel, protector, firme, bien educado, caballeroso, algo romántico. – Aydana hizo una pequeña pausa y continúo – era un poco más alto que yo y con la fortaleza de su cuerpo me protegía cuando era necesario. -

- Entonces ¿Por qué se separaron?- interrumpió Cyrianka.

- Llegó un momento en que estábamos todo el día juntos y ya no sentíamos lo mismo, como sí la llama se hubiera apagado y la frialdad tomó el control. A demás de lo rutinario que se había puesto todo. Por eso decidimos separarnos pero ahora no se qué hacer.-

La joven dio un soplido muy fuerte para relajarse y Cyrianka le respondió.

- Comprendo, buscas a alguien con las mismas cualidades qué él, para sentir esa estabilidad. también te gustaría poder mantener esa relación por más tiempo y no caer en la rutina.-

- Es cierto, quiero eso, pero no creo poder encontrar a otro igual dijo negando con la cabeza y mirando con desconfianza.

- Yo puedo solucionarlo, pero para eso tenés que pensar por unos minutos las cualidades que deseas atraer.-

La voz de Cyrianka sonó algo más madura en ese momento y Aydana cerró los ojos por varios minutos hasta que su interlocutora le ordeno volverlos a abrir. Al hacerlo pudo ver un enorme can de madera parado de forma bípeda. Vestía con un traje de la seda más fina, sombrero y bastón. La criatura sonreía y tenía una fuerte mirada. Se acerco a la joven y le pregunto – ¿Me buscabas?-

Aydana dio unos pasos hacia atrás atemorizada Pensé que iba a ser algo distinto…- dijo con sorpresa.

- Pero este honorable ser tiene todo lo que vos querías no seas mal agradecida- dijo Cyrianka cambiando sus ojos de color a un tono entre naranja y rojo.

- Agradezco, pero no puedo llevarlo a mi ciudad, mi familia se opondría y este señor sufrirá la marginación del resto de los ciudadanos.-

-No vamos a ir a la ciudad, nos quedaremos en lo más alejado del bosque, no hay nada mejor que poder disfrutar de la naturaleza – dijo el can acercándose más a la joven y tras abrir la mano de ella creció una flor que le obsequió.

Ella agarró la flor pero tras sonreírle dijo – Lo siento honorable caballero, no puedo quedarme en este lugar, agradezco su regalo y sus sentimientos pero no puedo aceptarlos porque no creo que salga nada bueno de nuestra unión- dijo con pena.

Cyrianka se acerco a los dos con una mirada llena de cólera y dejó salir de su cuerpo un destello color magenta en dirección a ellos y luego se esfumó. Un humo de ese color cubrió el bosque durante el resto de la noche y con los primeros rayos del sol pudo notarse como ese can se había convertido en un enorme sauce y a su lado bajo su ala protectora había un manzano donde estaba Aydana y en el pueblo nadie jamás volvió a saber de ella.

FIN

Autor: Martín Fernández Morcillo

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